Apocalipsis 21:8 declara que los que permanecen en incredulidad tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre.
No hay ninguna buena obra que podamos hacer para salvarnos.
"Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe... no por obras" (Efesios 2:8-9).
Si desea estar separado de Dios para siempre, simplemente no haga nada. El único pecado que lo puede privar del cielo es rechazar o ignorar al Hijo de Dios.
"El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios" (San Juan 3:18).
